Los certificados de ahorro energético (CAE) van un paso más allá del certificado obligatorio, ya que cuantifican el ahorro energético que se puede lograr tras una reforma o actuación concreta. Este ahorro se puede traducir en beneficios económicos directos, incentivos o deducciones fiscales.
Para calcular el CAE, se compara la eficiencia del inmueble antes y después de la intervención, determinando el retorno económico de cada actuación. De esta manera, los propietarios pueden planificar reformas estratégicas que no solo cumplan la normativa, sino que también generen un valor tangible y medible, convirtiendo la eficiencia energética en una inversión rentable.